domingo, 8 de mayo de 2011

de regreso


-Pues si, lo que hace la crisis.
- Si, ¿verdad?
-Pero ya estamos de regreso.
- Si, ¿verdad?
- Buscando nuevas estrategias de sobrevivencia.
- Si, ¿verdad?
- Andando, buscando, vendiendo, escribiendo, haciendo, planeando...
-Si, ¿verdad?
- Pues bueno, eso parece.
- Si, ¿verdad?
- Yo voy a hacer café, ¿y tú?
- Esperar a que no nada más parezca...
- ¡Pues muévete!

- ¡Ya voy! - Bueno,pues por aquí nos seguimos viendo

sábado, 22 de diciembre de 2007

Pastorela a ciegas

- ¿qué la van a presentar a oscuras?
- No, el 80% de los participantes son ciegos o débiles visuales, y casi la mitad del público también, los demás son familiares e invitados... y uno que otro colado. Y te digo, ya se presentó.
- ¿Y quién la vió?
- Te digo que poco más de la mitad del público, los demás la oyeron y se la imaginaron.
-¿y de que trató?
-Ahi te va el texto


“No hay que ver para creer”

Pastorela

Personajes

Bato

Pastor

Amado Vázquez

Jacinta

Pastorcita invidente

Fátima Pozos*

Gabriel

Arcángel

Maru Murguía**

San José

Carlos Hernández*

Virgen María

Alicia Atonal*

Diabla

Maribel Patiño/ Mayra Aponte

Benito

Pastor limosnero ciego

Omar Moreno

Bartola

Pastora que poco vé

Lupita Villalba**

Teodoro

Pastor sabio e invidente

Juan Carlos Sánchez de Gante*

Burro (Galgo del Sur)

Transporte Público

Adriana Rodríguez

Rafaela

Carretonera con alitas

Rosario López / Angie Poblano

Abuela Joaquina

Pastora en silla de ruedas

Maura Lima

Chonita

Tendera invidente

Marisela Ávila*

Melchor

Rey Mago

Juan Bautista*

Gaspar

Rey Mago

Alberto Ibarra**

Baltazar

Rey Mago

Juan Rosas*


* Invidente ** Débil Visual

Texto y Dirección, Gilberto A. Gibler

Presentada el 20 de diciembre de 2007 en el Convivio Navideño de ACRIP

Patrocinador, Alejándro Ramírez Campos

ESCENA 1

Gabriel

Soy el Arcángel Gabriel, y a mí me toca anunciar el milagro, el gran acontecimiento que sucederá esta noche: el Nacimiento de Nuestro Salvador. Ya está todo listo, y ya están casi todos avisados: las mujeres están listas con el rebozo para arrullarlo, los cantantes tienen preparados los villancicos para festejar su llegada, y los Magos de Oriente llegarán llevando oro, incienso y mirra para adorar al Santo Niño… Todo va a verse y oler muy bonito pero… ¿y este frío? ¡Nadie pensó que es invierno y lo que necesitará el Niño es con qué taparse! ¡Nadie pensó en las cobijas, ni en los pañales! ¿Y ahora cómo le hago?, ¿a quién le aviso para que los lleve? Pobre criaturita, se va a congelar… (Entra Bato de prisa y tambaleante) ¡Ah! ¡Ya sé! (jalando a Bato del sarape) ¡Eh, Bato, Bato!, ¿a dónde con tanta prisa?

Bato

¡No jalen que descobijan!, ¿cómo que a dónde voy?, pues a la tienda de doña Chonita, a comprar un mezcalito, que está haciendo mucho frío, ¿no ve que estoy temblando?

Gabriel

Justo en eso estaba pensando.

Bato

Pues vamos. Si quieres, yo te invito el primer trago y ya luego tú pagas los otros.

Gabriel

¿No se te hace que es muy temprano para empezar a tomar?

Bato

Si no voy a empezar, le vengo siguiendo desde ayer en la tarde, pero todos los otros se fueron a dormir temprano (se quiere ir).

Gabriel

(Jalando a Bato del sarape nuevamente) ¡Qué temprano ni que ocho cuartos!, si ya van a dar las 10 de la mañana.

Bato

Se fueron a dormir a las ocho.

Gabriel

¿De la noche?

Bato

¡Qué de la noche!, si se acaban de ir hace un ratito; ¿no te digo que andábamos de fiesta?, ¡Vamos a seguirla! (quiere irse).

Gabriel

(Jalándolo de nuevo) ¿Pero tú crees que ésa es la forma de celebrar el Nacimiento de Nuestro Salvador.

Bato

¿Qué, se llama Chavita el niño?, ¿y quiénes son los papás?

Gabriel

(Con expresión de ángel terrible, elevando el brazo como si esgrimiera la espada flamígera de San Miguel) ¡Calla, insensato! (lo arroja al piso) ¿Qué no sabes que esta noche es Noche Buena y que nacerá Jesús, Cristo, Nuestro Salvador?

(Entra una chica rubia taconeando, vestida con una minifalda, de la que asoma una colita roja terminada en punta, quien disimuladamente se pone a escuchar la conversación, simulando que se arregla las uñas, el pelo y el maquillaje mirándose en un espejo de bolsillo).

Diabla

¡Ay! Ya se me corrió el rimel (disimula en un extremo del escenario; taconea cada vez que se desplaza).

Bato

(Ambos la miran, se miran como preguntándose quién es) ¡Ah caray!, no, no sabía.


Gabriel

¿Y ésta?

Bato

¡Sepa!

Diabla

¡Qué suerte!, este pastor no se ha enterado de nada todavía.

Gabriel

(Nuevamente en actitud de ángel terrible) ¿Qué no viste la estrella de Belén brillando en el horizonte, señalando el rumbo donde ha de nacer el Redentor?

Bato

¿A poco era la lucezota que se veía anoche en el cielo? Yo pensé que eran los reflectores del estreno de la última película de Schwarzeneger.

Gabriel

No cabe duda que estabas bien borracho, pero espero que los otros pastores sí la hayan visto y entendido la señal.

Bato

Pues eso sí quién sabe, porque la mayoría de los pastores de esta colonia están ciegos, y los que no, andaban también tan borrachos como yo.

Gabriel

Pues peor para ti, porque entonces te toca avisarles a todos que tienen que ir esta noche a adorar al Santo Niño que va a nacer, y le tienen que llevar regalos para celebrar su llegada a este mundo.

Bato

¿A mí me toca qué?, ¿cuáles regalos?, si en esta colonia estamos bien pobres, y más bien estamos para que nos den, no para andar regalando cosas.

(Entra un pastor ciego guiado por otra que ve poco).

Benito

Una limosnita por el amor de Dios para este pobre ciego que no ve nada, nadita de nada (La Diabla saca un celular de la bolsa, marca un número y sigue con el oído atento a la conversación).

Gabriel

Pues no importa, el que no está dispuesto a dar de lo poco que tiene, no será digno de recibir los dones del Señor. Corre a decir a los pastores que esta noche sigan a la estrella de Belén, que los guiará al pesebre donde habrá nacido el Salvador, y tienen que adorarlo con oro, incienso y mirra…

Diabla

(Al teléfono) Lucy, no me está gustando lo que veo. De los pastores que hiciste que se emborracharan ayer, uno se quedó despierto y está hablando con Gabriel; eso puede hacer fallar nuestros planes de enfermar al Niño…

Bato

¿No le toca eso a otros?

Gabriel

Ah sí, eso lo llevan los Reyes Magos; a ustedes les tocará llevar pañales, cobijas y…

Bato

Talco.

Gabriel

¿Talco?

Diabla

Sí Lucy, ya le dijo que lleven pañales y cobijas para que no se enfríe…

Bato

Para que el sonrosado Niño no acabe también rozado.

Gabriel

Está bien; pañales, cobijas y talco. Corre a avisarles ahora, para que lleguen a tiempo.

Bato

Sí. No sea que el Niño se nos resfríe, y entonces, ¿qué hacemos?

Diabla

(Al teléfono) Sí, tengo que impedir que este Bato loco cumpla su misión. Ya sé cómo (Comienza a caminar provocativamente acercándose a Bato).

Gabriel

Bueno, ya vete, mientras yo me encargo de otros asuntos (dirigiéndose al ciego y a la que poco ve) Y ustedes, ¿qué no saben hacer otra cosa?

Benito

Sí, patroncito.

Gabriel

¿Y entonces por qué no trabajan?

Bartola

Es que trabajar no deja (hace con la mano un signo de dinero)

Gabriel

¡Ay, Dios mío!, ¡cuánto te necesitamos! (sale moviendo la cabeza, y los dos pastores detrás de él haciéndole gestos de burla).

Bartola

¡Vámonos Benito!

Benito

¡Vámonos Bartola! (salen).

Diabla

(Jalando a Bato del sarape, quien intenta salir rápidamente por el otro lado de la escena) ¿A dónde con tanta prisa?

Bato

¡Oh!, no jales que descobijas. Tengo que ir a avisarles a los pastores que esta noche va a nacer el Redentor.

Diabla

(Melosa) ¿Y llevas mucha prisa?

Bato

Sí, porque tengo que despertarlos para que se preparen y tengan listos los regalos…

Diabla

¿Y no tendrás tiempo de invitarme una copita?

Bato

No, porque ya tomé mucho.

Diabla

¿No te echas aunque sea una chiquita conmigo?, ¿me vas a dejar solita con este frío?

Bato

¡Ay Dios!, ¿por qué me pones enfrente estas tentaciones?

Diabla

(Acariciándole el rostro a Bato) ¡Ándale!, no seas malito; vamos a echarnos una copita para empezar a entrar en calor, ¿qué tú no tienes frío?

Bato

Ya se me está quitando.


Diabla

Ándale, ven, vamos (lo lleva jalando de la barbilla con un dedo, mientras camina contoneándose).

Bato

¡Cómo no caer en esta tentación! (sale siguiendo a la Diabla con pequeños y rápidos pasitos).

ESCENA 2

(Entran Teodoro, el pastor sabio, y Jacinta, la pastorcita ciega)

Teodoro

Ya es bien tarde y no oigo a nadie por aquí.

Jacinta

Pues yo creo que han de estar en sus casas descansando. En la mañana, cuando me desperté, todavía seguían de fiesta (entra Chonita empujando a Bato).

Chonita

Ya sácate de aquí, mi tienda no es lugar para dormir. Vete a tu casa, que me espantas a la clientela.

Bato

¡Órale!, si yo nada más quiero otra copita para que se me quite el frío. Mire, si estoy temblando…

Chonita

¿Cuál frío?, si estuvo haciendo sol todo el día y todavía se siente calor; lo que pasa es que estás bien crudo. ¡Qué digo crudo!, todavía andas bien borracho, te quedaste dormido hace como seis horas, pero no se te ha bajado.

Jacinta

¿Ya escuchó, señor?, algunos todavía la están siguiendo.

Bato

¿Cuál, cuál? Si nada más me tomé un par de copitas.

Chonita

Un par de botellas, dirás. ¡Mira nada más cómo andas!

Bato

¡Ya!, ¡ya!, ya estoy bien.

Chonita

Ya vete a dormir a tu casa para que se te baje, y ya después me pagas.

Bato

¿Qué le tengo que pagar?

Chonita

Todo lo que se tomaron tú y esa mujer con quien andabas.

Bato

Sí es cierto, ¿y dónde quedó la muchacha?

Chonita

Se fue luego que te quedaste dormido, si nada más te quería emborrachar; yo creo que te robó la cartera.

Bato

¿Y por qué no le dijo nada?

Chonita

Pues porque no la vi.

Bato

¡Ah, diabla de mujer! Yo creo que nada más quería distraerme para que no pudiera avisarles… ¡Ay Dios!, ya es bien tarde. Teodoro, Jacinta, qué bueno que los hallo.

Teodoro

¿Y ora qué traes tú?

Bato

Que les tengo que avisar a todos que hoy en la noche celebramos.

Jacinta

¿Otra vez?

Bato

No, ¿cómo crees? Es otra cosa.

Teodoro

¿De qué se trata?

Bato

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, si ya es bien tarde. A ver si alcanzamos a llegar, y tenemos que preparar los regalos.

Teodoro

¿Llegar a dónde?

Jacinta

¿Cuáles regalos?

Chonita

¿Qué te traes, loco, tú?

Bato

¡El ángel, el Niño, el talco!

Jacinta

Éste sigue bien borracho.

Chonita

Yo creo que está delirando.

Teodoro

¡Déjenlo que se explique!, parece que tiene algo importante que decirnos.

Bato

Sí, Teodoro. ¡Déjenme hablar! En la mañana se me apareció un ángel.

Chonita

De veras que está delirando.

Bato

¡Que no estoy borracho! Del susto hasta se me bajó.

Jacinta

¿Qué, el ángel te espantó?

Teodoro

Déjenlo hablar, que lo hacen bolas.

Bato

Me dijo que venía a anunciarnos que hoy en la noche va a nacer el Salvador, pero no encontró a nadie más que a mí, porque todos estaban dormidos, y me encargó que los despertara para avisarles.

Teodoro

¿Y luego por qué no nos avisaste?

Chonita

Porque estaba muy ocupado.


Bato

Esa condenada diabla, que me dio de tomar hasta que me quedé dormido.

Chonita

Más que diabla era una zorra, pero bien que le decías:¡dame más!, ¡dame más!, y yo nada más oía cómo te llenaba el vaso.

Bato

¡Y usted que no le decía nada!

Chonita

¿Y yo que le iba a decir?, si era de tu botella.

Bato

¿Pero no vio cómo me puso?

Chonita

Pues no.

Teodoro

Bueno, bueno, ¿qué más te dijo ese ángel?

Bato

Que hoy en la noche tenemos que ir a adorarlo al pesebre donde va a nacer, y que debemos llevarle de regalo pañales y cobijas para que no tenga frío; y talco, para que no se nos vaya a rozar.

Teodoro

¿Y a dónde dices que tenemos que ir?

Bato

Adonde nos guíe la estrella de Belén, que va a brillar en cuanto empiece a anochecer y nos va a indicar el camino.

Jacinta

¿Y cómo le vamos a hacer los que no vemos?

Teodoro

Tenemos que ir todos juntos, así unos irán guiando a los otros. ¡Qué maravilla!, el milagro anunciado se va a cumplir esta noche.

Bato

Pero ya es bien tarde, han de ser como las cinco y ya mero va a oscurecer.


Chonita

Pues corre a avisarles a los otros, si no, no les va a dar tiempo, y qué tal si se les va la estrella.

Bato

Pues se van en ADO.

Teodoro

No seas payaso, es en serio. Tenemos que avisarle a todo mundo y preparar las cosas para llevarle al Santo Niño. Bato, tú avísales a los de aquel lado; Jacinta, tú y yo, a los de este lado; y usted Chonita, a los que vengan a su tienda. Díganles que nos encontramos aquí a las seis, cuando empiece a oscurecer, para irnos todos juntos. ¡Tenemos que celebrar el milagro!

Chonita

Si quieren, yo llevo el talco; nada más consigan las otras cosas.

Bato

Bien, yo ya me voy por acá (sale).

Teodoro

Jacinta, tú y yo por esta calle; tú para arriba y yo para abajo (salen).

Chonita

Yo me voy a mi tienda a esperar a que vengan (sale).

ESCENA 3

(Entra Benito con un bastón roto que lo hace agacharse ridículamente, y una cobija doblada en el hombro).

Benito

Se me adelantó la Bartola y ahora me voy a tener que ir solo. Voy a esperar a que pase un burro que vaya para allá.

(Entra un burro azul rebuznando y haciendo sonar los cascos; el arriero le va dando golpecitos con una vara).

Benito

¡Oiga señor!, ¿va para donde se ve la estrella brillando en el cielo?

Arriero

Sí, pa’ allá mero (rodea a Benito jalando al burro, que al dar la vuelta deja ver un letrero que dice “Galgos del Sur”).

Benito

¡Ah, qué bueno!.. (el burro se sigue de frente, saliendo por el otro lado) ¡Oiga, oiga!.. ¡ya me dejó!, ¿y ora cómo le hago para llevar esta cobija? (entra Bartola).

Bartola

¡Benito!, te andaba buscando.

Benito

Pues ya me encontraste, porque no sé pa’ dónde jalar.

Bartola

Ha de ser pa’ allá, que es donde como que brilla el cielo (lo jala de una mano, y Benito se deja arrastrar trastabillando, mientras trata de reconocer el suelo con su bastón roto. Salen. Entra la Abuela Joaquina en su silla de ruedas, moviéndose muy lentamente).

Joaquina

¡Ay, Dios!, ya se fueron todos, ¿y ahora cómo le voy a hacer con estas manos que no me ayudan? Así de lento voy a llegar cuando ya haya amanecido (entra Jacinta).

Jacinta

Abuela Joaquina, ¿es usted?, ¿todavía no se ha ido?

Joaquina

Me entretuve buscando los pañales que tenía de mis nietecitos cuando eran chicos, y cuando llegue aquí ya se habían ido todos. ¿Y tú?

Jacinta

Me fui hasta el final del pueblo a avisarles a los que viven allá, pero ya habían salido, y ahorita que regresé ya no me encontré a nadie.

Joaquina

Parece que vamos a ser las últimas en llegar.

Jacinta

Pero yo no sé cómo llegar hasta allá, ¿no ve que no veo?

Joaquina

Pero yo sí. ¿Por qué no me empujas y yo te digo por dónde?, así a lo mejor llegamos a tiempo con los pañales.

Jacinta

Pues vamos, no me quiero perder la celebración (la comienza a empujar en la silla de ruedas, cuando entra corriendo Bato).

Bato

¡Ya se me andaban quedando!

Joaquina

Sí, todos se adelantaron.

Jacinta

Y yo pensé que me la iba a perder.

Bato

De ninguna manera. Tenemos que llegar todos juntos. Por eso me mandó Teodoro a buscar a los que se atrasaron; allá adelante van Bartola y Benito y sólo faltan ustedes.

Jacinta

Pero de todos modos no vamos a alcanzar a los demás, ¿no ves que ya es bien tarde?

Bato

¡Cómo no!, siéntate en las piernas de la abuela, que yo las empujo para que lleguemos más rápido (ayuda a la niña a sentarse en las piernas de la abuela y se pone detrás de la silla, listo para salir corriendo empujándola, cuando entran Bartola y Benito).

Bartola

¡Qué bueno que sí las encontraste, Bato!

Bato

¿Y ustedes por qué se regresaron?

Benito

Para ayudarte a buscarlas, para que lleguemos todos juntos (entra la Diabla por el otro lado).

Diabla

Bato, Batito.

Bato

¿Qué quieres?

Benito

¿Y ésa quién es?

Bartola

Ha de ser su novia.

Jacinta

¿También vienes con nosotros a adorar al Salvador?


Diabla

No, ¡qué voy a estar yendo!, si yo lo que tengo es frío. Bato, Batito, acompáñame a echar una copita para que se nos quite el frío…

Bato

Este… ¡Ay!, ¿qué hago?

Joaquina

Deje de estar sonsacando al Bato, que tenemos que alcanzar a los demás.

Diabla

Pero Batito, tengo tanto, tanto frío…

Benito

(Caminando agachado con el bastón roto, acercándose a la Diabla) Mejor véngase con nosotros y nos vamos rapidito, así corriendo se le quita el frío (le trata de dar la mano, pero le agarra las piernas).

Diabla

¡Deja, deja!, ¡no seas mano larga! (le da un manazo y le tira el bastón al suelo).

Benito

¡Ya me tiraste el bastón!

Bartola

Yo te ayudo, ya lo vi, (se acerca a la Diabla) aquí se quedó atorado (agarra la cola que le asoma a la Diabla debajo de la falda y le da un jalón, con lo que le baja los calzones que van atorados en la cola).

Diabla

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, mira lo que me hiciste (se hace a un lado subiéndose las pantaletas rojas a las que va pegada la cola, levantándose la falda; se tropieza y cae lejos de los otros).

Bato

(Reaccionando) ¡Ay Dios!, ¡ay nanita!, pero si eres el mismísimo demonio.

Diabla

¿Y quién pensabas que era, Caperucita Roja? (entra Gabriel).

Gabriel

Vade retro, Satanasa; deja en paz a esta pobre gente.

Joaquina

¡El Ángel¡


Benito

Yo no veo nada

Diabla

(Levantándose, con las pantaletas rojas en las rodillas y la cola arrastrando por el suelo) Está bien, los dejo. Pero te equivocas, Gabriel, si crees que me has vencido. ¿Ya viste la hora que es y la altura a la que se encuentra la estrella de Belén? El Niño está a punto de nacer, y no hay forma de que lleguen a tiempo con sus regalos para evitar que se enferme…

Joaquina

¡Los pañales!

Benito

¡Las cobijas!

Jacinta

Lo único que tendrá a tiempo es el talco…

Diabla

Ciegos, tullidos y a píe, ni en sueños alcanzarían a los que salieron primero; y cuando lleguen ese Niño ya habrá pescado una pulmonía doble; bronquitis, faringitis y todo lo que termina en itis…

Gabriel

Eso es lo que tú quisieras (suena un claxon)

Rafaela

(Entrando, vestida con pantalón entallado, una blusa muy escotada, sandalias plateadas y unas pequeñas alitas en la espalda) Amigas y amigos, me dijo el pastor Teodoro que aquí los iba a encontrar. Se les está haciendo tarde, ¿verdad? (volteando a ver a Bato, que la mira embelezado; le cierra un ojo)

Bartola

¿Y ésta quién es?

Gabriel

La ayuda divina en que siempre pueden confiar los que proceden con buenas intenciones. (a la Diabla) ¡Uchala! (Bato sigue mirando a la Rafaela, embobado; ella le lanza un beso soplado)

Diabla

¡Vencida en mi propio juego! (comienza a hacer mutis caminando con las piernas abiertas, evitando que los calzones se le resbalen de las rodillas).


Joaquina

No te vayas a… (tropieza la Diabla con los calzones)…caer (sale la Diabla, enfurruñada, deteniendo los calzones con la mano).

Rafaela

Buenas noches, me llamo Rafaela. A mi me contrataron unos magos para llevar en mi carreta unos paquetes hasta un pesebre, y cuando venía de regreso de entregarlos, me encontró el Pastor Teodoro, que me dijo que viniera por ustedes para llevarlos a tiempo a la reunión.

Jacinta

¿Y dónde está tu carreta?

Rafaela

(señalando a un lado del escenario) Ahí, estacionada en el Camino Real, a menos de media cuadra.

Bartola

Ese camino es más largo, rodea mucho…

Rafaela

Pero está parejito y sin baches; vamos a agarrar mucha más velocidad.

Benito

¡Hasta vamos a llegar antes que el burro que me dejó!

Joaquina

¿Y cabemos todos, con todo y silla?

Gabriel

Van a tener más estabilidad con el carro completo. Yo los espero allá, me voy volando. Pero ya váyanse, no se entretengan más (sale, haciendo como que vuela).

Joaquina

Pues vámonos yendo (comienzan a hacer mutis; Jacinta empujando la silla y Bartola guiando a Benito; el Bato se acerca a la carretonera que se queda rezagada)

Bato

¿Y corre mucho el caballo que tira de la carreta?

Rafaela

¡Claro, es una yegua pura sangre! (salen).


ESCENA 4

Gabriel

Y así los pastores; pobres, inválidos, ciegos, pero juntos, solidarios y bien intencionados, llegaron llevando sus humildes regalos al Rey de los cielos que acababa de nacer. La madre divina lo vistió con pañales y lo tapó con las cobijas, después de ponerle el talco para que no se rozara. Los Reyes magos también entregaron sus soberbios regalos: Incienso, oro y mirra, pero no sólo eso, tenían reservada una sorpresa para los más necesitados, en premio a su amor, generosidad y colaboración para una causa por el bien de todos… (Mientras habla, se va formando detrás de el la escena en que el Divino Niño, acostado en el pesebre, es contemplado por padres, reyes y pastores en un silencio respetuoso, mientras suena de fondo la Noche de Paz.)

Virgen María

Muchas gracias a todos; me han hecho feliz, y también a este Niño que encarna el amor de Dios para toda la Humanidad (todos aplauden)

Melchor

Nosotros venimos de oriente para adorar al Rey de Reyes que acaba de nacer, trayendo los mejores presentes de nuestros reinos lejanos.

Gaspar

Pero no nos olvidamos de las necesidades de la gente como ustedes

Baltasar

También tenemos obsequios para todos ustedes; pero no son regalos que los van a hacer ricos.

Gaspar

Son objetos útiles, que les ayudarán a vivir mejor… (Los magos comienzan a sacar de una bolsa los regalos para los pastores; algunos paquetes cerrados, y bastones blancos con moños que van entregando a cada uno, según su necesidad)

Melchor

Y a utilizar los regalos más valiosos que ya les ha dado El Señor, sin que se dieran cuenta; los dones que vienen solos con las buenas intenciones: (Van entregando y recibiendo los regalos, con expresiones de contento, mientras los magos siguen hablando)

Baltasar

La confianza en el prójimo que confía en nosotros.

Melchor

La satisfacción de trabajar para recibir lo justo.


Gaspar

La fuerza que da la unidad para obtener lo que es bueno para todos.

Baltasar

La alegría de compartir.

Melchor

Porque dando es como se recibe.

Gaspar

Y amando es como se recibe amor.

Rafaela

Y a ver si se cooperan para la gasolina… (risas, aplausos)

Chonita

¡Vamos a arrullar al niño!

Teodoro

Y después vamos a cantar

Jacinta

¡Viva el Niño Jesús!

Todos

¡Viva!

Gabriel

¡Feliz Navidad a todos! Y paz en la tierra a los hombres…

Rafaela

Y a las mujeres

Gabriel

…de buena voluntad.

Telón

Gilberto A .Gibler

8 de diciembre de 2007

domingo, 29 de julio de 2007

No me pude resistir...



http://www.jornada.unam.mx/2007/07/29/cartones/hernandez.jpg

-yo tampoco lo resisto, es más, no lo soporto
-¿no?
-no lo tolero; no tiene nombre, ¿cómo puede ser eso?, ¡es el colmo!
-¿si?
-a mi que no me embarren, yo no soy parte de esto
-¿no?
-desde luego, no podría tomar parte en algo así
-¿no?
-claro que no, sería una canallada
-¿si?
-no lo voy a permitir
-¿no?
-no lo aguanto
-¿no?
-¡quítalo!
-¿si?
-no lo quiero ver
-cierra los ojos...

sábado, 9 de junio de 2007

Así estuvo la Rodada al Desnudo



- así que se subieron a la bici y se fueron encuerados de paseo
- Pues si


- ¿y fuiste también?
- no me lo iba a perder
- ¿te sentiste libre?
- me sentí desnudo
- ¿y te mojaste?







- al final, en la fuente de la Cibeles y luego con la lluvia, regresando a casa
- ¿qué hicieron los policías?

- nos escoltaron durante el recorrido, y uno me tomó la foto en el zócalo
-¿estuvo bueno el discurso?
- no lo oí
- ¿Y todos se desnudaron completamente?
- no todos

-¿participaron mujeres y hombres?
- ve no más
-¿como cuántos fueron?
- saliendo, como 150, cuando llegamos al Zócalo, quisás 200, al final, tal vez unos 120, ya en la Cibeles

- ¿cuál fue la mejor parte?
- Yo disfruté mucho andar paseando en bici desnudo por el Zóicalo y la Alameda; ahí se dispersó un poco el grupo y nos mezclamos totalemnte entre la gente vestida; eso fue muy divertido. También montarme en un león del carro de la Cibeles, pero de eso no tengo foto
¿se te acabó el rollo?
- no, se me acabó la memoria, no había quien me tomara la foto y ya estaba lloviendo
¿y cómo acabó todo?
- yo acabé tomando un café zapatista, orgánico, chiapaneco en La Caracola; por cierto, te recomiendo el lugarcito, está en la plaza de la Cibeles
- ¿desnudo?
- no, ya hacía mucho frío y estaba lloviendo, aunque creo que por los del lugar no hubiera habido inconveniente

- ¿qué los zapatistas se desnudan?
- ¿y si no, ¿cómo se bañarían?... yo creo que hasta Marcos se baña sin pasamontañas
- ah, pues si